SI EL TIEMPO NO EXISTIERA

La reseña de hoy es la ópera prima de una joven escritora Rebeka Lo, que ha realizado una magnifica combinación de géneros en Si el tiempo no existiera.

Sinopsis editorial: 

Lo más maravilloso e inquietante de la vida es que puede cambiar en tan solo un instante.

Blanca, una joven de Gijón sin familia y con una vida absolutamente convencional, sale a dar un paseo y sufre un extraño desvanecimiento. Lo que en principio parece algo inocente va a ser el punto de partida de un viaje extraordinario que la trasladará al siglo XIV. Allí tendrá que sobrevivir o, mejor dicho, empezar a vivir mientras conoce a personajes tan singulares como el abuelo de Hernán Cortés o el pirata Harry Paye. Pero ¿qué ocurriría si en medio de ese embrollo se enamorara?

La vida es una aventura para conocerse, a veces hay que irse muy lejos para lograrlo.

¿Qué me ha parecido el libro?:

Es un libro que me ha sorprendido doblemente. Por una parte por su combinación de géneros, tiene un poco de novela histórica, de fantástica, de ciencia, de aventuras, de erótica y un mucho de romántica. Y por otra porque a pesar que no soy un fan de la novela romántica, está me ha gustado.

De lectura fácil, gracias a una prosa sencilla, nos va introduciendo datos históricos del Gijón del siglo XIV, adobados con las aventuras y desventuras amorosas de la protagonista, que tendrá que elegir entre dos hombres, muy distintos entre si, pero con una característica común, ambos la adoran y desean.

Es la ópera prima de la escritora y el inicio de una saga, lo que seguramente justifica que en algunos momentos la lectura se me haya hecho un poco densa, por la introducción necesaria de la historia y de los personajes que serán protagonistas a lo largo de la saga.

Si os gusta la novela histórica con dosis de fantasía y romántica no os la podéis perder!!!

Cosas que me gustan del libro:

  • Los datos históricos entremezclados en la trama.
  • Los personajes, tanto los principales como algunos secundarios, están muy bien definidos.
  • La integración de la teoría de cuerdas en la historia.

Cosas que no me gustan tanto:

  • La parte romanticona la he encontrado un poco larga

Frases que me han llamado la atención:

  • Dicen que para encontrarse lo mejor es perderse.
  • Una buena muerte honra toda una vida.
  • La vida es a veces lúgubre y la muerte es luz en ocasiones.
  • Las madres también tienen derecho a vivir su propia vida.
  • Quería abrazarla fuerte, beberla deprisa, saborearla despacio, escucharla lento, hablarle rápido hasta vaciar su alma, lo quería todo, pero tendría que esperar.
  • La gente no es consciente de lo que le falta hasta que lo encuentra.
  • Los humanos solo podemos jugar las cartas que nos reparte el destino.
  • La Iglesia actuaba con mano férrea a la hora de controlar el conocimiento que llegaba al pueblo. Un pueblo instruido cuestionaba, preguntaba y era menos crédulo, y eso mermaba su poder.
  • Las almas no se encuentran por casualidad. Las almas viven una en el interior de la otra.
  • Nunca sabemos de los que somos capaces hasta que asumimos el reto.
  • Quienes somos en realidad puede verse a través de las decisiones que tomamos.
  • El corazón tiene razones que la razón no entiende.
  • El destino no está escrito, lo vamos escribiendo nosotros mismos.
  • No lo saben…, lo suponen. Hay una diferencia sustancial.
  • Hay golpes que hay que encajar sin quejarse.
  • Los hombres, como las plantas, necesitan del agua de lluvia para crecer robustos y del amparo de las nubes para calmar los espíritus turbulentos y mantener la mente intacta.
  • Apretó la mandíbula y se calló su opinión sobre ese Dios que permitía que los hombres buenos murieran en lugar de llevarse a las almas viles.
  • Así funciona la vida. Al día sigue la noche, al calor el frío. Y a la vida la muerte.
  • Cualquier fanatismo es peligroso, el que se produce en nombre de cualquier religión todavía más.
  • No quería tu compasión ni tu perdón. Solo quería tu amor.
  • Más que cruel era práctica. Claro que eso, como casi todo, era cuestión de perspectiva.
  • Cualquier hombre puede ser un demonio, solo es cuestión de que se den las circunstancias adecuadas.
  • A pesar de ti, de mí y del mundo que se resquebraja, yo te amo (“Lo que el viento se llevó”)
  • Amigos hay que tenerlos hasta en el infierno.
  • Las palabras son poderosas, pero no son nada si no las acompañan los actos.
  • Se aprende mucho más observando que hablando.
  • Cuando un miembro está podrido hay que cortarlo.
  • Todo lo que hacemos, lo que decimos o lo que pensamos, así como aquello que no hacemos, no decimos o no llegamos incluso a pensar determina lo que somos.
  • Un hogar puede construirse con cosas sencillas y pequeñas que al final resultan no ser ni sencillas ni pequeñas, sino lo único que importa.
  • El tiempo no existe cuando dos almas se reencuentran.
  • No basta con pasar página, hay que arrancarla de cuajo porque si no corremos el riesgo de que el libro vuelva a abrirse justamente por ella.
  • La ignorancia ha matado más gente que las guerras.
  • No se puede salvar a quien no desea ser salvado.

Resumen del libro (contiene spoilers, si lo lees, atente a las consecuencias)

Lista de protagonistas:

  • Blanca – la protagonista
  • Bernal Villa – capitán de la guardia de Gijón
  • Constanza Valeri – amante del anterior
  • Samuel Roland Waters – pirata al servicio del conde de Gijón
  • Harry Paye – Comandante pirata
  • Pero Niño – hermano de mala leche del rey
  • El conde y la condesa: Alfonso Enriquez
  • Vizcondesa viuda de Bearn – Mencia de Gama, una de las damas de compañía de la condesa y ex amante de Sam
  • El rey y la reina: Enrique III y Catalina de Lancaster
  • Jacobo Corsino, astrólogo sefardí
  • Sara vidente y curander
  • Alvaro Peláez – profesor
  • Elena Danvers – ama de llaves de Constanz
  • Flora – cocinera de Constanza
  • Tomas, Lucrecia, Declan y Elsbeth Walters – padres y hermanos adoptivos de Sam
  • Cardenal Mendoza – antiguo protector de la vizcondesa de Bearn

Blanca una joven de Gijón, se desmaya cuando estaba llegando a la cima del monte, donde había quedado con una amiga para hacer un poco de ejercicio. Cuando se despierta nota algo extraño, la gran escultura de hormigón ha desaparecido, baja del monte y se encuentra con un mercado medieval, pero nota una sensación extraña. Conoce a Bernal que la lleva a una taberna, ya son muchas las cosas que no cuadran: balleneros, piratas, condes,..Cuando Bernal le pode que le explique su historia, ella está convencida de que están en un juego de rol y quiere estar a la altura, le dice que está de peregrinación a Santiago con unos monjes, que se han parado a descansar en un monasterio a las afueras y que ella se ha escapado porque no le guata la vida monacal. Bernal queda satisfecho por la explicación y la deja dormir en las cuadras.

Mientras duerme sueña con su niñez, con los pequeños desmayos que tenía de pequeña y con el día que su abuela le dijo que eran una saltadora, la última de una estirpe, entonces no entendió nada, pero ahora, cuando se despierta en las cuadras del conde Alfonso Enríquez en un Gijón sitiado por las tropas de Enrique III de Castilla, lo entiende.

El capitán Bernal Villa llega cuando ella se está lavando y se da cuenta del error que cometió al asignarle sexo femenino, se la lleva a la casa de su amiga Constanza Valeri, viuda de un medico, a la que le cuenta que apareció hace cuatro días en la ciudad, pero no recuerda ni quién es, ni de dónde viene, solo recuerda su nombre: Blanca. Para poder tenerla en su casa, Constanza se inventa que es una sobria de Bernal, de 18 años (aunque Blanca tenga más), de un hermano con el que se había roto la relación.

Bernal es llamado a palacio, antes de irse le pode a Blanca que no se mueva de la casa. Después de desayunar Constanza le propone ir al sastre para hacerse un vestuario, van paseando, cuando el sastre les empieza a enseñar las telas llega el Mr.Samuel Waters y el sastre las presenta, a Blanca le da un valido y tienen que irse. Cuando salen al aire libre Constanza le dice que estos desmayos últimamente se han hecho frecuentes, sobretodo cuando esta Mr. Waters. Al llegar a casa de Constanza Bernal les pone al día sobre el asedio, la condesa quiere dar una cena y las ha invitado a las dos.

En la cena están todos: Samuel Waters, el corsario Harry Paye, Pero Niño hermano de leche del rey y el encargado de las conversaciones de paz. La noche se alarga, pero al final se van a su casa. Al día siguiente se levanta tarde con tiempo justo para ir al oficio, pero antes Constanza le hace entrega de un paquete que contiene un pequeño libro, es de Samuel y la cara se le alegra por una sonrisa. Al salir del oficio Pero Niño se acerca a ella con intención de cortejarla, pero ella no se lo permite, Pero le dice que no tardará mucho en ser ella quien busque su compañía, suena a amenaza.

Al día siguiente el conde va a hablar con su sobrino el rey a su campamento, la condesa también va y se lleva a Constanza y Blanca en su séquito. Antes de partir Samuel le dice que no vaya que puede ser peligroso. Durante la cabalgada Constanta le pone al día de los rumores que corren por la corte en relación a su persona. Cuando llegan al campamento del rey Enrique III, ella se escapa y da un paseo, un soldado la acorrala y la quiere forzar, pero entonces llega Pero Niño y se la lleva a su tienda, allí la ata y simula que la va a maltratar, pero la deja y en ese momento llega una orden de la reina que quiere hablar con ella.

Cuando entra en la tienda de la reina Catalina de Lancaster, esta le pregunta si es una loba blanca, entonces se da cuenta que lo de Pero Nuño ha sido un montaje, la condesa la ha incluido en su séquito para mostrar que en Gijón habitan seres con poderes especiales y la reina ha querido de ostras que puede salir indemne de un encuentro con ella. La reina le dice que sus ojos le recuerdan a los de su aya Inés, casualmente su abuela tenía los mismos y también fue saltadora.

Al volver a Gijón la está esperando Samuel, con la excusa de llevar la yegua a la cuadra la acompaña y allí se sientan sobre la paja, ella no sabe porqué pero le cuenta todo lo que ha pasado en el campamento de Enrique III, el se enoja con Pero Niño, y cuando se calma le da un beso. Aunque despierta le dice que él no es enamoradizo, ella se levanta y se va a la casa de Constanza donde se encuentra el capitán Bernal, al que le cuenta como ha llegado hasta allí, cuando acaba ella le pregunta si se lo cree, y él le responde que si es su verdad, para él es suficiente.

Samuel se ha enamorado de Blanca, aunque esta noche la ha pasado con Mencia, no era en ella en quien pensaba en esos momentos. Cuando se despiertan la muchacha quiere más, pero él solo puede pensar en Blanca, se levanta y se va hacia el barco del capitán Paye. Mientras tanto en casa de Constanza, Bernal está ensillando el caballo para salir en una batida, a la vuelta habla con Blanca, le dice que tiene que tener cuidado, la iglesia es muy poderosa y las cosas que no se pueden explicar suelen dar miedo.

De vuelta del barco del capitán Paye, Samuel se encuentra a Blanca en una pequeña tienda que hace las veces de librería, allí le vuelve a decir que él puede ser peligroso para ella, cuando ella se va él la sigue y en un callejón ella le besa. Parece que él se preocupa en avisarla que no le conviene, pero a la vez hace todo lo posible para que ella caiga en sus redes. Constanza se da cuenta de lo que está pasando y le dice que si quiere tener una aventura con Samuel adelante, pero que sea más lista y que no se enamore, que no le haga daño.

Aprovechando que Samuel ha salido a una de sus excursiones, esos días Constanza aprovecha para que Blanca esté muy ocupada y no le de tiempo de pensar en el pirata. La relación se estrecha entre ellas y Blanca le cuenta su historia, Constanza no la pone en duda y se ofrece en ayudarla, escribirá a Jacobo Corsino, un eminente astrónomo sefardí, para ver si pueden encontrar algún libro que les ayude. También van a una vidente que le tira las cartas, a escondidas de Constanza, está le dice que habrá dos hombres en su vida, que siga el instinto de su corazón. La reina la hace llamar otra vez, se interesa por su visita a la vidente y le suelta que ya es hora de casarse. Blanca se da Bernal también le gusta, es bígama de pensamiento.

Blanca va a pasar la tarde al Alcazar, allí las doncellas cotillean, una de ellas habla de Sam, Blanca sale del palacio y se va al cerro, descarga una gran tormenta que la deja empapada. Cuando está volviendo una mano la agarra, es Sam que la lleva a una cabaña que tiene allí cerca. Una vez dentro le obliga a cambiarse de ropa, para que no coja una pulmonía, ella está arisca pero un beso de Sam lo cambia todo, y pasa lo que tenia que pasar. Cuando Sam la lleva a casa Constanza está muy preocupada, pero por la cara ve que algo ha pasado, Blanca se lo explica,

Pasa un tiempo, la relación tórrida con Sam sigue, un día Constanza y ella se lo cuentan a Bernal, el marcha enfadado. Por la noche ni Bernal, ni Blanca pueden dormir, se encuentran en la biblioteca y allí se explican que tienen sentimientos especiales, pero que no su relación no va a ir más allá de la amistad.

Blanca tiene un nuevo encuentro com Sam, que acaba en la cama de la cabaña.

Por nochebuena Constanza invita a Sam a cenar, a pesar de que Bernal está un poco tirante y sobreprotector la cena va mejor de lo esperado. Después de cena van a misa del gallo. Al día siguiente hay una recepción en casa de la condesa, al acabar la comida Sam y Blanca se van a los jardines y después a una sala donde se aparean, son descubiertos por Mencia, la antigua amante de Sam que le clava un cuchillo, provocándole una herida, momento en el que entra Bernal, cura a Sam y después de reprimirles les envía a casa de Constanza.

Al día siguiente Sam se ha ido, ha recibido de que Paye quiere zarpar en 24 horas para esta por año nuevo en Inglaterra. Blanca y Bernal tienen una larga charla, al principio es una reprimenda, pero se convierte en una conversación donde ambos se explican su vida. Bernal le ha pedido a Blanca más responsabilidad. La ama de llaves le deja a Blanca un joyero, cuando Constanza lo recoge cae un papel, está escrito en italiano, parece que en el papel se nombra al difunto marido de Constanza.

Sam aprovecha el viaje a Inglaterra para ir a ver a sus padres y a su familia adoptiva, el apareció un día en el bosque sin saber de donde venía. Allí se encuentra a su padre muy enfermo y se entera que sus hermanos pueden ser hemofílicos, su padre le pide un gran favor, si algún día su hermano Decan muere, el debe desposarse con su hermana Elsbeth y convertirse en el heredero. El sabe que no puede negarle nada a su padre. Su madre le pide que se sincere con ella y él le cuenta que está enamorado de Blanca.

Blanca va a palacio, allí le dan una infusión, al rato se encuentra mal y se va a casa. Se desmaya y está tres días dormida, la curandera está convencida que la han querido envenenar, Bernal y Constanza sospechan de Mencia, pero no tienen pruebas. Blanca se está recuperando, quizás la dosis no era mortal y solo querían asustarla. Cuando Sam vuelve y se entera del hecho se va a palacio, cuando se encuentra con Mencia le amenaza con que si le pasa algo a Blanca se lo hará pagar.

Mencia se quiere vengar, con una información que le suministra su antiguo tutor, el cardenal Mendoza, traza un plan para desprestigiar a Constanza, y con ello lograr que Bernal y Blanca acaben juntos dejándole a Sam libre para ella. El plan empieza con la detención de la curandera.

En un paseo por el bosque Sam y Blanca oyen un ruido y se esconden. Ven a unos soldados del rey de Castilla y a una de las doncellas de Mencia que va a su encuentro y les entrega un objeto que no pueden ver. Cuando los soldados se van, ellos salen de su escondite y se dirigen al encuentro de Paye para que se lo explique a la condesa.

La detención de Sara es rápida y la tortura dura, pero ella no dice lo que los torturadores quieren oír, también detienen a Constanza la acusación es que con la ayuda de Sara ha intentado envenenar a Blanca. Al final la condesa le ofrece la libertad a Sara si esta acusa a Constanza, y la curandera acepta. Constanza sabe que está perdida, que no podrá demostrar su inocencia, y a cambio de su vida y del exilio, le confiscan todos sus bienes. Blanca no entiende nada, pero Sara va a verla y le explica que tenga mucho cuidado, que necesitan tenerla controlada y eso es siempre más fácil si está atada a Bernal que a Sam, que saben de sus poderes y que creen que hay otros como ella por la corte.

A los pocos días la condesa llama a Bernal y a Blanca a la corte, les dice que sabe que no son parientes y por tanto, por el buen nombre de ella, no pueden convivir. O encuentra un marido o la ingresa en un convento. Ante esta disyuntiva Bernal se ofrece a desposarla, cosa que a Blanca no le parece bien. Cuando se quedan a solas Bernal le explica que no le va a pedir nada a cambio, y que si quiere continuar con la relación con Sam que lo haga, pero con cautela ya que seguro que detrás de todo el plan está Mencia y ella no lo va a permitir.

Paye aprovecha que el recaudador de impuestos de Castilla está en Bermeo para atacarlo, La incursión es rápida, y efectiva, pero una “sanadora” le para y le pregunta porque él que lleva sangre de guerreros lucha con unos salvajes, que el destino le acercara a la que ama, aunque ahora huya de ella y le habla de las tres aves blancas, que es el emblema de la familia Waters.

Sam vuelve y en el castillo oye los rumores de la boda, va a buscar a Bernal para pedirle explicaciones. El le cuenta lo sucedido y llegan al convencimiento de que la única forma de protegerla es la boda, pero para que ella se case con Bernal, tiene que suceder alguna cosa que le haga odiar a Sam.

Y la solución es rápida, cuando Blanca se entera que han regresado, se va a su casa, pero lo encuentra con compañía, y le dice que lo suyo no ha sido real, que para él ha sido un pasatiempo más. Ella se marcha ofuscada y decide aceptar la boda con Bernal.

Se casan un lunes, en un convento de las afueras y solamente con los testigos. Después de la ceremonia en la que se juran amor eterno, un testigo enviado por la condesa se presenta y le da un regalo, cuando lo va a abrir le dice que no lo abra, que tiene que esperar a estar preparada. Él tiene un tatuaje en la muñeca, igual que el suyo, resulta que es, mejor dicho fue, un saltador, y que ahora ayuda a los saltadores. Le dice que cuando sea el momento de saltar lo sabrá.

La intención de Bernal es no consumar el matrimonio, que el considera la tapadera para sacar a Blanca del control de la condesa, pero se queda en eso, en una intención. Al mes la reina da una recepción en su honor, para que se presenten a la corte como matrimonio. Blanca no quiere ir, pero al final no le toca más remedio, allí ve a Sam con Mencia lo que le hace hervir la sangre. La condesa les ha preparado una gran fiesta, por lo que no se pueden ir pronto. La única persona que es amable con ella es el antiguo saltador. Blanca se va a dar un paseo por antes de ir a casa, la encuentra Sam y tienen sexo en la playa. Al día siguiente ella tiene remordimientos, pero Bernal, que ha intuido la aventura, le explica cosas de su vida que nunca le había contado, acaban haciendo el amor intensamente.

Rodrigo, el hermano mayor de Bernal viene de visita y a conocer a Blanca, las noticias sobre el juicio a Constanza y la posterior boda han llegado hasta su valle. No es muy agradable con Blanca, la considera una intrusa y pone en duda la paternidad de la descendencia en caso de tenerla. Duda que a veces también tiene  Bernal, desde la noche de la fiesta.

Sam está muy tocado, no puede aceptar la boda de Blanca y Bernal, cada noche se emborracha y busca bronca en las tabernas. Mientras el matrimonio a Blanca le sienta muy bien.

El conde Alfonso Enriquez ha vuelto de su viaje a Francia, pide a Bernal que inyecte moral en la tropa para que compartan con el conde el sueño de convertirse en rey. También quiere conocer a Blanca, la condesa le ha dicho que es única. Cuando se la presentan se la lleva a una habitación quiere ejercer el abolido derecho de pernada. Ella se defiende y al final entra Bernal y la condesa, con el pertinente enfado del conde que dice que esto no acabará así. Al día siguiente se va otra vez a Bayona a recabar tropas.

Blanca le pide a Bernal que le enseñe a defenderse, y este le enseña a manejar la espada corta y el puñal, le cuesta tiempo de entrenamiento, pero al final domina bastante bien.

El rey Enrique ha decidido poner fin a la tregua y ordena el asedio a la ciudad, está vez el bloqueo también se hace por mar. Poco a poco los proyectiles que lanzan las máquinas de guerra, aunque no destruyen las murallas romanas, van destruyendo otros edificios y la moral de los defensores, al igual que las reservas de comida, va disminuyendo.

La condesa decide negociar su rendición, pero en realidad no piensa entregarle la ciudad, ella y su séquito huirán en el barco de Paye pero antes incendiaran la villa para que no caiga en manos del rey. Sam que ha oido el plan va a explicárselo a Bernal, el puede ayudar a Blanca a escapar, le cuentan que es un saltador y que se la puede llevar a otro tiempo. Bernal le dice que ella también es una saltadora, aunque no sabe dominar su poder.

Cuando Blanca se entera no quiere irse con Sam, pero Bernal le convence. Esa noche es para ellos, para su despedida, al día siguiente tendrán que ir a buscar a Sam y planificar la huida. No saben como deben hacerlo, solo que tienen que estar junto a un gran roble.

Dentro de la ciudad se desata el caos, por una parte los castellanos han conseguido entrar a la ciudad, por otra los piratas han incendiado la ciudad por seis sitios a la vez. Pero Nuno tiene orden de su rey de no dejar nada títere con cabeza, por destruir quiere desmontar la muralla romana. Bernal y Blanca se encuentran a Nuno, este reta a Bernal, que se queda luchando, mientras Blanca va a buscar el pasadizo para salir de las murallas. Fuera le espera un Sam nervioso por el retraso, con dos caballos. Se dirigen a un monasterio que tiene un gran roble en las cercanías.

El monasterio resulta ser el de s boda, y el padre Esteban un guía para saltadores, allí Sam le cuenta su verdadera historia a Blanca y el padre Esteban le explica cosas de su abuela Inés, a la que conoció en Inglaterra en uno de sus saltos, cuando era aya de la reina Constanza. Mientras esperan en el monasterio también le cuenta el acuerdo con Bernal para salvarla de Mencia y lo dura que ha sido la separación. Esperan al momento adecuado, una gran tormenta se acerca. Cuándo están a punto de saltar Blanca cree ver las siluetas de Bernal y Beo. Se despierta con un gran dolor de cabeza, Sam está a un par de metros agazapado, detrás de los matorrales ven a un grupo de soldados romanos.

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